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Después de esto vivió como esclava sexual durante tres años. Eso fue un lugar de matanza de humanos, no un lugar de confort. Me tiró un cuchillo. Nuevamente me agarró un guardia civil y me quiso cortar el pie. Como resultado de las reiteradas inyecciones de arsfenamina , un medicamento contra la sífilis, y los tratamientos de vapor de mercurio, quedó infértil. Pero Lee aclara el foco de su lucha. Tras casi una hora de conversación, su condición de salud le impide seguir con la entrevista.

Yo no lo creo: Prefiero pensar que sencillamente Dios estaba listo para recibirla. He oído que era bella y tenía un buen sentido del humor, y sé que es cierto, pues yo también lo tengo. Mi abuela fue quien se encargó de mí. No era mala persona; de hecho, tenía un aspecto maravilloso. Me leía historias, me horneaba cosas y cocinaba las mejores batatas.

Pero tenía un problema con el alcohol. Traía amigos del bar a tomar a la casa y cuando ella colapsaba de la borrachera, esos hombres me hacían cosas. Eso empezó cuando yo tenía 4 o 5 años, y se tornó en algo regular. Estoy segura de que mi abuela no lo sabía. Ella trabajaba como empleada doméstica en los suburbios.

Le tomaba dos horas ir y dos, volver. Por eso yo cargaba una llave alrededor de mi cuello, me iba y volvía sola del kínder. Los abusadores lo sabían y se aprovechaban de eso.

Yo veía mujeres con peinados y vestidos glamurosos y brillantes paradas en la calle en la que estaba nuestra casa. No tenía ni idea de qué hacían, sólo pensaba que eran destellantes y, cuando era pequeña, eso era lo que yo quería ser.

Un día le pregunté a mi abuela qué hacían y me dijo: Cuando lo pienso ahora, lidié muy bien con todo eso. Cuando estaba sola en casa, tenía amigos imaginarios que me acompañaban, con los que cantaba y bailaba: Creo que me ayudaron a soportar todo. Cuando llegó la década de los 70, me convertí en el tipo de chica que no sabía cómo decir "no": Para cuando cumplí 14 años ya tenía dos hijos de chicos del vecindario. Mi abuela empezó a decir que yo tenía que ganar dinero para pagar por esos hijos, pues no había comida Así que una noche -un Viernes Santo- me paré frente a un hotel.

Tenía 14 años y lloré todo el tiempo. No me gustó, pero los cinco hombres que estuvieron conmigo esa noche me mostraron qué hacer. Sabían que era joven y era como si eso los excitara. Me fui a casa en el tren y le entregué casi todo el dinero a mi abuela, quien no me preguntó de dónde lo había sacado. El fin de semana siguiente volví al mismo lugar y parecía que mi abuela estaba contenta cuando yo regresé con dinero. Pero la tercera vez que fui, un par de hombres me golpearon con una pistola y me pusieron en la bodega de su auto.

Ya se habían acercado a mí antes a decirme que yo "no estaba representada" en esa calle. Primero me llevaron a un campo en la mitad de la nada y me violaron. Luego me llevaron a la habitación de un hotel y me encerraron en el armario.

Me dejaron ahí por un largo rato. Gilwon Jade tiene 85 años pero no olvida lo que vivió cuando tenía En , ella se encontraba junto a su hermano menor en una parada de autobuses, cuando un grupo de hombres la secuestró sin otra explicación que la guerra necesitaba trabajadoras.

Hoy Gilwon saca fuerzas para vencer a un estado de salud crítico que la persigue con empeño. Otras sufrieron operaciones o abortos clandestinos, ortodoxos, y todas fueron drogadas, alcoholizadas y recibieron palizas indescriptibles cada vez que se negaban a atender sexualmente a los soldados. De este infierno, muy pocas sobrevivieron, pero son éstas quienes hoy sacan fortaleza para contarlo al mundo entero.

Mee-Hyang Yoon es la directora de este Centro Coreano. Ustedes hablan de alrededor de La mayoría de ellas tenían entre 11 y 28 años, pero si tenemos que hablar de una edad promedio esa sería la de 16 años. Sin embargo, hay un documento oficial en el que se puede leer cómo el propio gobierno ordena a su ejército el poder contar con una mujer por cada soldados, e incluso se llegó a tener a una mujer para cada 29 soldados.

A través de estos documentos es como hemos podido calcular el alcance a El gobierno mandó a grupos a buscar a las chicas en las zonas pobres, en las provincias, muchas fueron engañadas con que iba a trabajar, mientras que otras fueron llevadas a la fuerza.

Luego en barco o camiones fueron trasladadas hasta los campos militares.

Las llamadas hired wives esposas de alquiler para los soldados norteamericanos apostados en Tailandia fueron un fenómeno social nuevo para el país. Decía 'todas ustedes, que satisfacen a los soldados norteamericanos, son patriotas. Todas ustedes trabajan para aumentar el ingreso de divisas extranjeras a nuestro país'" Por supuesto, las prostitutas veían solo una pequeña fracción de esas divisas.

Quienes han estudiado los burdeles cercanos a las bases militares identifican la prostitución militar con la violación y la esclavitud sexual. Napoleón Bonaparte dijo que "las prostitutas son una necesidad, sin ellas los hombres atacarían a mujeres respetables en las calles" A raíz de la violación de una niña de doce años en Okinawa por un infante de Marina norteamericano, el jefe del Comando Norteamericano del Pacífico, almirante Richard Macke, declaró ante los periodistas: Por el precio que pagaron para alquilar el auto, podrían haber pagado una chica" Los mitos sobre las prostitutas y la industria del sexo encubren la verdadera naturaleza de la industria sexual global.

Ocultan sus verdaderas causas y, por tanto, sus soluciones ante la ley, los gobiernos e incluso ante las organizaciones sociales. Muy a menudo, la prostitución es vista como algo que realizan las "chicas malas". Mientras los "clientes" rara vez resultan estigmatizados, las prostitutas se ven como inmorales y desviadas. Categorizar a algunas mujeres como "malas" permite que otras sean "buenas" en tanto no se salgan de los roles sociales que les son estrictamente prescriptos.

Ese rótulo crea una clase de mujeres -las malas mujeres-, consideradas mercancía sexualmente disponible y ajena a la protección de la ley. El comportamiento de las buenas mujeres se restringe ante la amenaza de ser rotuladas como "malas mujeres" y de ser excluidas de las estructuras que como el matrimonio les garantizan una cierta seguridad.

Tales categorías introducen una cuña entre las mujeres que se encuentran en categorías opuestas Tradicionalmente, en los Estados Unidos, las comunidades por la paz y la justicia social tampoco ven a la prostitución como una cuestión vinculada a la paz y la justicia La cultura popular habitualmente presenta la prostitución como algo atractivo.

Sostienen que comprar los cuerpos de las mujeres es simplemente natural y no merece ni comentario ni examen detallado alguno. En parte, debido a esa clase de actitudes, los estudiosos -hasta hace muy poco predominantemente varones- han desatendido por regla general la importancia política de la prostitución militarizada y han considerado que las vidas de las mujeres no son importantes en las discusiones críticas del imperialismo, las relaciones entre Estados o la economía política global.

Se las discute entonces como vectores de enfermedades o como mujeres manipuladoras que intentan sacar ventaja de jóvenes e inocentes soldados.

Esos sistemas rara vez o nunca incluyen un monitoreo del personal militar de los Estados Unidos para asegurarse de que no diseminen esas enfermedades entre las prostitutas Intentos recientes del Departamento de Defensa para encarar el problema de la prostitución infantil en los alrededores de las bases norteamericanas han tenido la misma tendencia a ignorar el efecto de la presencia militar sobre la vida de las mujeres y de las niñas prostituidas alrededor de esas bases.

El estereotipo de la prostituta en países en desarrollo como exótica y sumisa pone de manifiesto el racismo global, que resulta instrumental en la perpetuación de los sistemas de explotación sexual. Rita Nakashima Brock, estudiosa que pasó su infancia en bases militares de Estados Unidos, Alemania y Okinawa, escribe: Sus ideas sobre mí, fundadas en esos estereotipos, me persiguieron durante mi adolescencia, a mis veinte años y a mis treinta De las mujeres japonesas que se casaban con soldados, especialmente luego de la Segunda Guerra Mundial, inmediatamente se sospechaba que eran prostitutas Por ejemplo, una revista suiza de turismo presentó un anuncio que decía: Son maestras por naturaleza en el arte de hacer el amor, un arte que nosotros los europeos desconocemos" Muchos soldados que ni soñarían con comprar sexo a un niño o una niña blancos en los Estados Unidos piensan en tener sexo con niños de otros países, en base a mitos que sexualizan a las personas de color.

Racismo y sexismo unen sus fuerzas económicas a fin de generar un grupo de personas que puedan convertirse en mercancía. Lo que presentamos aquí es una síntesis de temas comunes en las historias de las mujeres que trabajan como prostitutas, recopilados a partir de los registros de militantes por los derechos de las prostitutas y de estudiosas. Lamentablemente, esos registros son escasos. Las investigadoras rara vez privilegian las experiencias de las prostitutas en sus investigaciones sobre el tema.

En muchos casos, si las prostitutas hablan de su trabajo con extraños, pueden poner en peligro su empleo. A menudo, contar sus historias es doloroso para aquellas que han escapado de la industria del sexo.

Muchas se encuentran profundamente avergonzadas aunque hayan sido victimizadas. En las palabras de una mujer: Al final dije sí" A los diez años, mientras trabajaba como sirvienta con su madre en Manila, estuvo a punto de ser violada por el hijo de su jefe.

Tras huir de ese empleo, trabajaron hurgando en un vertedero hasta que Lita y su padre estuvieron a punto de ser sepultados por las excavadoras, en dos accidentes distintos. Como no consiguió empleo, decidió trabajar en un bar. Tenía catorce cuando tomó su primer cliente. Su primera experiencia fue aterradora: Dije, 'No tenga sexo conmigo'".

La palabra que usa para sexo es galawin. Las mujeres en las Filipinas a menudo usan la palabra galawin para referirse a las relaciones sexuales que tienen con militares. Él se ofreció a pagarle lo que a ella le pareció mucho dinero. Luego de que un tifón destruyera su comunidad en las Filipinas, Janet solicitó un empleo en una agencia que le aseguró que sería bailarina en Japón.

En lugar de eso, se encontró vendiendo sexo en un bar cercano a la base norteamericana de Okinawa. Al oír que Corazón Aquino tenía intenciones de impedir que las mujeres filipinas viajaran a Japón o fueran traficadas allí para vender sexo, respondió: Sus comentarios revelan el hecho de que remover la industria de la prostitución no es en sí misma una solución para la opresión de estas mujeres: Este sistema es similar en Corea, Japón, Tailandia y las Filipinas.

Las agencias de empleo usualmente ilegales , que se especializan en la prostitución en bares y burdeles, ubican a las mujeres en un club y le cobran al dueño una suma. A menudo, los dueños encuentran formas de aumentar su deuda o mienten acerca de su grado de endeudamiento. Para trabajar como prostituta cerca de una base militar norteamericana, una mujer debe estar registrada, si es que pretende trabajar legalmente. La policía local y militar las detiene con frecuencia para revisar sus carnets.

Si se descubre que alguno de ellos tiene una enfermedad transmitida sexualmente, no se le permite dejar la base, aunque algunos soldados hacen tratamientos en clínicas externas para evitar restricciones. En la actualidad, en Corea, las clínicas son administradas por el gobierno El club exige que la trabajadora venda tantos tragos como le sea posible -alcohol para los hombres y "bebidas de damas" usualmente tragos suaves para ella misma.

Para vender tragos, debe flirtear con los soldados. Sin embargo, vender tragos nunca ha sido el puntal de las ganancias de una mujer en un club.

Deben tener sexo con los soldados para engrosar sus ingresos. En Uijongbu, Corea, a mediados de la década de , una noche se pagaba veinte dólares, y la hora, diez. Si un cliente no estaba satisfecho, podía reclamar su dinero. Si el dueño del bar acordaba, la tarifa se sumaba a la deuda de la mujer. En Corea, a mediados de la década de , los clubes pagaban a una anfitriona dólares Otro tipo de arreglo es el de la "mujer mantenida".

Un soldado puede pagar un departamento y enviar dinero a una mujer de manera regular y ella lo sirve de tiempo completo. La mayoría no Otras han sido abusadas por miembros de sus familias, esposos, conocidos o extraños. Kim Yonja describe cómo haber sido violada a los once años por su primo fue uno de los motivos por los que se convirtió en prostituta. Creía que no hubiera sido violada si su madre hubiera estado en casa, pero su madre tenía que trabajar porque su padre las había abandonado Kim Sua-Ok fue violada durante una cita.

Luego de la violación, Kim se vio forzada por las pautas culturales a vivir con su violador. La golpeaba y llevó a la familia a la pobreza. El reclutador le dijo: Tienes un bebé, careces de educación, no tienes dinero, no eras especialmente bonita [ Pronto contrajo deudas, como le sucede a la mayoría de las mujeres en los clubes, por el sistema que se organiza contra ellas.

Pocos de estos matrimonios funcionan. Pero me dieron un tiquete de bus para que fuera a un lugar llamado Casa Génesis, que manejaba una maravillosa inglesa llamada Edwina Gateley, quien se convirtió en mi heroína y mentora.

Me ayudó a cambiar mi vida. Me dijeron que me tomara mi tiempo y que me quedara cuanto fuera necesario. Me quedé casi dos años. Gracias a Edwina Gateley aprendí sobre el valor de esa profunda conexión que puede darse entre mujeres, ese círculo de confianza, amor y apoyo que un grupo de mujeres se pueden dar entre ellas. Pero empecé a ser voluntaria con trabajadoras sexuales y a ayudar en una investigación de una universidad. Después de un tiempo me di cuenta de que nadie estaba ayudando a esas jóvenes.

Nadie iba y les decía: Un atrapasueños es un objeto de los americanos nativos que se cuelga cerca de la cuna de los niños. Se supone que no deja pasar a las pesadillas. Eso es lo que nosotras queremos hacer: También tenemos clubes después de clases con jóvenes iguales a como yo era en los Una puede ser callada e introvertida, mientras que otra es ruidosa y odiosa.

Las conocimos cuando tenían 11, 12, 13 años de edad y estaban completamente destruidas. Ha habido gente que me dice: Él es un experto en prostitución". Yo lo miro y me dan ganas de decirle: Algunos piensan que lo que ayudaría a las trabajadoras sexuales es que su trabajo no fuera ilegal. Puede estar bien para una, que esté pagando su carrera de Derecho, pero no para otra, quien fue abusada cuando era niña, quien nunca tuvo otra opción, quien sólo estaba tratando de conseguir dinero para comer.

Pero déjame preguntarte algo: Puede parecer bien ahora. La chica que estudia Derecho puede decir que sólo tiene clientes de calidad que llegan a través de una agencia, que ella no trabaja en las calles sino que se encuentra con ellos en habitaciones de hotel.

Uno siempre se encuentra con un loco que viene con otros tres o cuatro tipos, que se meten a la fuerza en tu cuarto y te violan en grupo, se llevan tu teléfono y todo tu dinero. Esa es la realidad de la prostitución. Hace tres años me convertí en la primera mujer del estado de Illinois a la que le borraron sus condenas por prostitución de su récord.

Las mujeres que han sido torturadas, manipuladas y a las que les han lavado el cerebro deben ser tratadas como sobrevivientes, no como delincuentes. Después de haber sido prostituta, sencillamente no estaba preparada para tener una relación. Pero, tras tres años de abstinencia, conocí a un hombre extraordinario. Yo fui muy quisquillosa: Cuando me miraba, ni siquiera veía esas cosas.

Él dice que todo lo que veía era una chica con una sonrisa preciosa con la que quería compartir su vida. Y yo también quería ser parte de la suya. Mis hijas, que fueron criadas por mi tía en los suburbios, ahora son unas jóvenes increíbles. Una es doctora y la otra trabaja con la justicia. Nadie, nadie las ayudó. Tantos los documentos que podrían servir de prueba como las mujeres fueron desechados tras acabar el conflicto. Ya muchas no encontraron a sus familias. Por ejemplo, los coreanos pensaban en aquella época que si se encontraban con un caso de violación sexual de una mujer, lo mejor que había que hacer era mantener el silencio, porque esa era la mejor manera de proteger a la víctima.

Y así se mantuvo la situación durante casi medio siglo. Las mujeres intentaron sanar sus heridas como pudieron. Hasta que la democracia llegó a Corea, este pensamiento comenzó a cambiar y las víctimas se atrevieron a hablar sobre lo que habían vivido y a testificar donde hiciera falta. Y en planteamos la denuncia por primera vez al gobierno de Japón.

Es un tema tan humano que creímos que el Gobierno se iba a disculpar, indemnizaría a las sobrevivientes y enseñaría a los niños en las escuela sobre la historia de lo que ocurrió, pero no ha pasado nada de esto. Todo lo contrario, ellos desmienten a las abuelas. A nivel internacional hemos conseguido que la ONU recomendara a Japón a decir la verdad y también a que la falta de indemnización a las abuelas era una discriminación histórica de las mujeres.

Todas las denuncias que hicieron las víctimas han sido rechazadas por este gobierno.

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Documenta cómo el gobierno de Corea del Sur intentó movilizar a las prostitutas de las zonas militarizadas como "embajadoras personales" para asegurar objetivos de política exterior que incluían mantener a las fuerzas armadas de los Estados Unidos en Corea durante la década de Me leía historias, me horneaba cosas y cocinaba las mejores batatas. Al contar sus historias, las mujeres definen su realidad, volviéndose a veces completamente conscientes de su propio yo por primera vez, en lugar de sus yoes tal como los medios, la literatura y las historias los definen, no reflejando sus experiencias de vida. Prostitutas follando con viejos calles prostitutas madrid primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso. Shimabukuo Hiroshi, una escritora de Testimonios de prostitutas prostitutas corea del sur, calcula que la renta anual producida por el trabajo de las prostitutas a principios de la década de era de unos Tanto las feministas liberales como las abolicionistas usan los relatos de las prostitutas para respaldar sus afirmaciones teóricas y sostienen que representan la voz de aquéllas. Yo les rogaba que me dejaran salir pues tenía hambre, pero me dijeron que sólo lo harían si aceptaba trabajar para ellos. Puede parecer bien ahora. La mayoría no Este fenómeno se oculta bajo sistemas de creencias tales como la religión y los sistemas culturales de valores y estructuras institucionales, que gobiernan la sexualidad y simulan que la prostitución es inaceptable tales como la policía y la leycuando en realidad la toleran e incluso la promueven en vistas de las ganancias económicas. Ya muchas no encontraron a sus familias. Algunas niñas y mujeres comenzaron a elegir entrar en la prostitución para aliviar la humillación y el sufrimiento de sus familias.